All posts by admin

EL MÓVIL

Una apendicitis que no tiene cura…
EL MÓVIL

Hace unos años nació
ese aparato demoníaco
y del mismo infierno vino
a cambiar nuestras vidas
pues para raptarlas se inventó.
Llamadas, notificaciones, aplicaciones,
demasiadas horas en él ocupamos,
y de la mano jamás tal bicho se suelta,
Nos quita paz, independencia,
libertad, educación o ciencia.
Roba tiempo para la charla,
para tomar una triste cerveza
con ese gran amigo del alma.
Y de reposar tranquilos mejor olvidarlo.
A él dedicamos entero el día:
en la calle, la cama, el restaurante y la oficina.
Nos persigue al Roca, al coche y al parque.
Que sí, que algo bueno habrá de tener,
pero yo no le hallo tanta chispa:
El móvil… ¿Esclavitud y engañifa? ¿Golosina?

¡QUÉ DE JUECES!

Hoy todos nos dedicamos a juzgar alegremente y de un modo irresponsable. Dedicado a los profesionales de la Justicia que la aplican con rigor y honestidad.
¡QUÉ DE JUECES!

“No juzguéis y no seréis juzgados”,
pero la gente raudo perdió el cuidado
y a enjuiciar se dedica con notable osadía.
¡Qué de jueces! ¡Qué alegría!

Ese tiene aspecto de estafador afamado.
Para mí que aquel será mangante, ladrón,
y ya queda masacrado, marcado en vida.
¡Qué de jueces! ¡Qué maravilla!

De cárcel uno merece al menos veinte años.
El otro saldrá inocente, seguro, solo es raro.
En un segundo dictamos “justa” sentencia.
¡Qué de jueces! ¡Qué manía!

Así vamos, de la pinta nos fiamos
y sobre cualquiera por nada fallamos
arruinando cruelmente sus biografías.
¡Qué de jueces! ¡Qué desidia!

¿Y las pruebas? ¿Justo proceso al procesado?
¿Garantías? ¿Derecho? Que va, condenado.
Da igual, a diario sembramos vulgar injusticia.
¡Qué de jueces! ¡Qué tropelía!

“No juzguéis y no seréis juzgados”
pues con idéntica moneda habréis de ser pagados.
A fe mía que lo merecéis desahogados, camarilla.
¡Qué de jueces! ¡Qué felonía!