Category Archives: Poesias

DE MADRE A PROSTITUTA

El hecho de que insultar se haya convertido en costumbre no implica que sea una buena costumbre.
DE MADRE A PROSTITUTA

Alegremente mutamos dama de madre a prostituta
ofendiendo a su retoño por hacernos alguna faena:
políticos, árbitros, conductores, hasta un largo etcétera…

Muy pronto llamamos a cualquier tipo “hijo de puta”
por meter la pata, fallar, realizar tamaña jugarreta,
si en vida no nos presentaron a esa doña siquiera.

Le importa un bledo a quién vocifera, chilla e insulta
que por dinero dicha mujer nunca se abrió de piernas
pues únicamente ambiciona causar daño en tal oreja.

El “niño” se perdió en el camino sin encontrar la ruta
para ser prodigio, eficaz, sin errores, una lumbrera.
Ella no es culpable, en el empeño se dejó la piel entera.

Será mejor finalmente callar y mordernos la lengua
o por lo menos agraviar al vástago de forma directa
olvidándonos de su santa mamá ¡Déjenla en paz!

CÁNCER

CÁNCER
Poema dedicado a quienes lo han sufrido, lo sufren y lo sufrirán, enfermos y familiares. Mal síntoma que se hable tanto de él por una donación.

Para qué viniste, bicho asqueroso,
si solo siembras enfermedad y muerte y tristeza,
obligando a muchos a tan penosa como desigual pelea.

Qué pretendes, cangrejo sarnoso,
pues amargas por donde pasas convertido en cruel pandemia,
destrozando vidas, amores, amistades y familias.

Por qué, sabandija maldita,
en torno a ti rastreros intereses prosperan, bailan y se contonean
sin obligarte cual mereces a desaparecer de la faz de la Tierra.

Algún día, del demonio escoria,
más pronto que tarde te llegará tu hora y pasarás a la Historia
como plaga terrible y mezquina, sin pena alguna, con ninguna gloria.

Que así sea… Pero ya.

SOLO EL PRIMER MILLÓN CAUSA DOLORES

SOLO EL PRIMER MILLÓN CAUSA DOLORES 

-¿Y a qué debo la visita, Venancio? ¿No estás feliz en tus sillones?

-Hombre, Don Baldomero, con los dos puestos yo de mil amores.

-Entonces… ¿Por qué esa palidez, tal desazón, esos sudores?

-Bueno, es que…

-¿No te lo llevas calentito en blanco, en negro y de todos los colores?

-Que sí, que pega no he de poner, aunque estoy sufriendo horrores.

-Venancio: ¿Conciencia? ¿Miedo? ¿Un ataque de valores?

-¡Ay, Don Baldomero! Últimamente son tantos mis temores.

-¡Habla, tontaina! Arranca, que me tienes hasta los mismísimos bemoles.

-Entiéndame, Señor: con estos viajes rumbo a Andorra yo defeco en los calzones.

-Venancio, alma de cántaro: solo el primer millón causa dolores.

-Ya, Don Baldomero,…

-Después venga “chaletes”, cochazos, “restauranes”, pasta para tres generaciones.

-Ya, Don Baldomero,…

-Y la gran vida: joyas, trajes, coca, copas, picaderitos, hembras y condones.

-Sí, bien que lo sé.

-En el peor de los casos… un par de añitos en prisiones.

-Claro, Don Baldomero.

-Espabilando, buen hombre… ¡A trincar billetes! ¡Que lluevan los millones!

-Por supuesto, quedan bolsas de basura para llenar. Tengo montones.

-Eso, Venancio… Ponte en marcha. De guante blanco, pero al fin y al cabo ladrones.

 

UN HOMBRE MATO A UNA MUJER

UN HOMBRE MATÓ A UNA MUJER
No es el segundo poema de BURLA HABEMUS, pero he querido adelantarlo porque el tema es indigno e indignante. Ha de sentarle mal a algún presunto hombre, macho ibérico descerebrado sin duda. Si consigo evitar al menos una bofetada a una mujer habrá merecido la pena:
UN HOMBRE MATO A UNA MUJER

Un hombre mató a una mujer.
Se cebó: cien puñaladas fueron,
mil patadas y otros tantos golpes.
Ninguno lo sabía, pero algo antes sucediera,
sin demandas, ni denuncias.
Siempre a voces y con violencia en sus días.
¿Y alguien de todo ello conocía?
Parece ser que nunca nadie sabe nada.
Ella tal infierno sin contarlo soportaba,
hasta la ilusión y el aliento perdió.
Una maldita mañana el perro varón
a traición culmina su felonía
liquidando a quién no lo merecía.
El asesino enseguida cae en la cuenta
de esa obra salvaje que lleva su firma
y tanto asco así mismo se dio
que intentó enseguida el suicidio,
más, qué curioso, sin conseguirlo.
¿Podías haberlo pensado con antelación?
So asqueroso, mugroso, miserable…
Un hombre mató a una mujer,
yace ya exangüe, muerta, lista.

No tendrá segunda oportunidad,
ni ese rostro pintará jamás sonrisa,
ni vivirá otra vida nueva mejor.
El pagará menos de lo que debiera
como autor de semejante horror.
Un hombre mató a una mujer:
la sociedad siente rabia tibia,
tan solo cosa de pocas horas.
Al cabo muchos decesos repetían
sin reacción, sin freno, sin solución…
¡Qué situación tan indigna!