Sobre los chupopteros que nos llevan al cataclismo final

Criaron las marismas tantos mosquitos,
agotándose muy pronto la sangre que chupar;
lloraremos casi exangües las dolorosas picaduras
y puro lamento serán nuestros sentidos.

Inútilmente pretenderemos cualquier auxilio,
conociendo del mundo la cercana voladura;
no habrá calma ninguna para tamaña desventura
y mendigaremos hipócritas el perdón divino.