Cada cumpleaños, y como si ya formara parte del ritual de la celebración, recordaba donde tenía guardado, a modo de “Guía para torpes”, el sobre con todo tipo de indicaciones para el día en que ya no estuviera entre nosotros. Sigue leyendo
Cada cumpleaños, y como si ya formara parte del ritual de la celebración, recordaba donde tenía guardado, a modo de “Guía para torpes”, el sobre con todo tipo de indicaciones para el día en que ya no estuviera entre nosotros. Sigue leyendo